lunes, 20 de junio de 2011

CRONICA DE UN CAMPAMENTO

Las 6 de la tarde, viernes 10 de junio. Se palpa en el ambiente los nervios de los niños, está por llegar el autobús que nos llevará al destino de este campamento de fin de semana. El lugar, el campamento “El Tejar” en el municipio de El Hornillo. Hay padres mas nerviosos que los niños, unos porque van a estar sin sus hijos durante un eterno fin de semana y otros porque van a estar sin sus hijos un cortísimo fin de semana. Todos llevan los objetos que se pedían en una lista, linterna, saco, esterilla y más cosas de campamento que algunos ni conocían.



En menos de una hora el autobús llega a su destino y descarga niños y carga. Para empezar con buen pie el campamento, bajamos por una cuesta pronunciada de unos 200 metros, en la cual tenia tramos de barro, peligro añadido, creo que no se cayo nadie y si se cayo no nos enteramos nadie. Llega el momento de hacer los grupos para ocupar los tipis, de los 6 que hay se ocupan 4 dos de chicos y dos de chicas. En otro de ellos los monitores, muy bien ubicado en el centro controlando todas las entradas de los demás. Después de tomar los tipis y colocar las cosas, se nombran unas normas y se cuenta lo que va acontecer el fin de semana. Después de la charla comienzan los juegos, los cuales no pararon en todo el fin de semana.
Todos a cenar, momento tertulia y de nuevo a los juegos. Sobre las 23:30, en realidad es cuando llegue yo, fue cuando descubrí el barro de la pendiente y lo que es peor que me olvidé el saco y la esterilla. Según bajaba la pendiente vi como las luces se movían de un lado a otro sin parar. Eran los niños jugando a cacos y polis con las linternas. La noche se hizo eterna, el que mas pronto se durmió a las 5:00 y a las 6:30 ya había procesiones al servicio.







Hora de desayunar, se cuentan las anécdotas de la noche, nos lavamos los dientes y la cara el que no lo hubiera hecho antes y de nuevo a los juegos.



Se jugó a la indiaca, bádminton, mini tenis, frisby, fútbol y tiro con arco. En este ultimo pocos dieron en el blanco. En los juegos hubo algunas riñas, pero se solucionaron amistosamente.




A la hora de comer se veían caras de cansancio, pero se comió y casi acto seguido se hicieron un par de talleres. Hicimos un llavero con un bolondro y tiras de globos que no se dejaban cortar rectas, pero el resultado fue casi el mismo. Luego una estrella de papiroflexia que nadie termino por la limitación de tiempo y algunos que no entendían el proceso y retrasaban el taller, esto me frustro mucho pues lo di yo, prometo enseñarla de nuevo hasta que todos consigan terminarla.



Después empezó la marcha a la mejor actividad, la que todos esperábamos, el rapel en el puente. Al principio solo unos 7 la iban a realizar, pero luego se animaron y de los 31 solo 5 o 6 no quisieron hacerla.
Mientras se prepara la actividad, colocación de cuerdas en el lugar elegido, se da unas nociones básicas de como se tienen que colocar las manos y piernas para descender por la cuerda sin problemas. Yo como bombero supervise que Adrian “el monitor de la actividad” hiciera todo bien por la seguridad de los niños, pero no hizo falta sabía muy bien lo que tenia que hacer.
Habría unos 15 metros de altura, los niños se colocaban un arnés, con la ayuda de Adrian, en el cual se engancha un aparato llamado ocho que une la cuerda al arnés y deja deslizar la cuerda sobre este para bajar controladamente. Al utilizar dos cuerdas en vez de una y el poco peso de los niños, les hacía bajar mucho más despacio, yo estaba abajo por seguridad, con un simple tirón con dos dedos podía frenarles en cualquier momento del descenso, pero por la lentitud de cada bajada no hizo falta.
Casi se nos hizo de noche, tuvimos algunos profesores del colegio de espectadores, que ninguno se animó a hacer el rapel. Lo mas curioso de la actividad era ver las caras de los niños, de pavor, en cambio en las fotos todos salen sonrientes.



Llego la hora de la ultima cena, pero en esta no se crucifico a nadie al final.



Jugaron a cacos y polis de nuevo con las linternas y a dormir. Que noche más tranquila, si hubo alguno que no durmió no hizo ni un solo ruido. Hubo que despertar algunos para desayunar.
Después todos enfundados con toalla y bañador, empieza la marcha a la piscina natural de Arenas de San Pedro. El agua helada, pero casi todos se bañaron.
En el regreso al campamento entran en calor, se come y después a recoger todos los trastos y limpiar un poco el entorno. Llega la hora de volver a casa, como despedida la dichosa pendiente esta vez hacía arriba y cargados con las mochilas. Todos al autobús, próxima parada talavera, allí los padres de espera. Cuando llegan lo que más se oye es lo bien que se lo han pasado.



El campamento, un poco descuidado a mi parecer, sobre todo los servicios que con la humedad los azulejos de las paredes se caían. Pensando en escribir una carta conjunta entre el colegio y el AMPA, para ponerlo en conocimiento al gestor del campamento, nos enteramos que estaban pendientes de reparación todas esas anomalías.
Los niños, buen comportamiento y a mi parecer todos satisfechos.
Los monitores, bien en todo momento, atentos a los niños incluso de noche, seguridad en las actividades. En las comidas todo el mundo repetía si le apetecía y muy buen trato hacía los niños.
Todos sabemos lo difícil que resulta entrar en razón a nuestros hijos, pues imaginaros 31 juntos y aunque jóvenes estos monitores muy profesionales.

Todo el campamento al completo.

Los de 5º

Los de 6º

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